Ir al contenido principal

Espalda

Aquí, bajo tu cuello, donde termina el largo de tu cabello, aquí comienza la planicie que he devorado con la mirada, en su curva pronunciada, he dejado varios secretos que mis labios le han contado, y se guardan entre sus diminutos vellos esperando ser descubiertos y tal vez contados.

Es tu espalda un delirio, un desnudo para un óleo, una estrofa de canción o un verso de un poema.

Que curioso ese lunar, justo a la altura de tu costilla derecha, es el más grande y distinguido, tienes uno más, bajo el hombro izquierdo, otro pequeño que se alinea a tu columna y una mancha en tu piel que se asoma para darle un toque especial al color que ahí predomina.

Fuera el sujetador, sus líneas se quedan marcadas, señal de que esa prenda estuvo contigo todo el día. Libre al fin, mi vista se llena de su esplendor, su fuerza ha mermado y requiere un descanso, quizá las caricias de mis manos que impacientes están de acercarse y hacerte sentir una mujer consentida, que se merece lo mejor al final del día.

Es tu espalda una inspiración al pensamiento y al recuerdo, motivación y placer para los sentidos. Es la almohada de mis lágrimas, el soporte de mi barba, la columna de miles de abrazos. Es una hoja en blanco donde más historias serán contadas y mucha más poesía será escrita. 

Pero por el momento es el lugar que requiere mi visita.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Así fue ...

Así fue como conocí… Tus labios. Fue un suspiro que se alejó de tu cuerpo para acercarse a mi oído, que provocó un beso robado que ni lo fue tanto por tu nerviosa complicidad, fue en una sonrisa que al mínimo detalle dejaba ver la inocencia de una mujer con ganas de vivir. Y después, después tu mirada. Qué tan noche pudo ser en realidad no importaba pues la luz que tus oscuros ojos emanaban era aún más fuerte que la de cualquier astro que con propia luz se iluminara. Cruzaste conmigo tu mirada sólo para descubrir secretamente que para entonces ya me amabas. Entonces descubrí tu cuerpo. Escultura que se tiende horizontal sobre mis sueños, tan desnudo como musa, tan deseado como el pecado que castigamos, tan seductor que sonrojas al más fino de los amantes, tan tuyo y en aquel instante tan mío que no perdí el instante de tocarlo con mis besos y guardarlo en mi pensamiento. Al momento, hacer el amor se volvió en demanda una tarea tan amena como cotidiana. Y la pasión y

Tu nombre es seducción.

Frágil soy cuando besas mi cuerpo. Vulnerable. Incontrolable. Apetito por un beso. Y bailas con cadencia. Sensual. Natural. Tu cadera. Entiendes mi deseo. Rojo. Cálido. Averno. Y tus caricias son mi muerte. Uñas sobre piel ferviente. Mi boca en tu vientre. Demente. La seducción tiene tu nombre. El juego lo conoces. Enamoras, abandonas. Cautivas, rechazas. Me construyes, me destruyes. Tú eres seducción. Yo, tu fiel peón.