Te hablé con el cuerpo, te canté con la piel, me entregué a tu cielo y a tus engañosos besos sabor miel. Te viví con el alma, te amé con la vida, me diste la espalda y te fuiste sin despedida. Te fuiste como el viento en busca de un corazón ajeno. ¿Pero sabes? No es odio lo que siento, ni rencor hacia tus sentimientos. Decidiste escapar de alguien que te sabía amar, no me importa donde estes, no me importa con quién estes, nunca otros labios te dejarán tan marcado el sabor que en ti impregne. Nunca otro cuerpo te mostrará las estrellas, ni te cantará en luna llena como este cuerpo lo sabía hacer. No me importa donde estes, no me importa con quién estes, soy feliz sin tu falsedad y se que alguien más me valorará. Me dejaste, sí, pero ni siquiera me importa el porqué.
Comentarios