Ir al contenido principal

Demonio

Demonio,
de hermosas caderas,
de labios que queman,
demonio de seducción,
me hundo en tu fuego,
me rindo a tu pasión,
demonio de ojos bellos,
sometido estoy,
perdido en tus hombros,
tuyo completo soy. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Así fue ...

Así fue como conocí… Tus labios. Fue un suspiro que se alejó de tu cuerpo para acercarse a mi oído, que provocó un beso robado que ni lo fue tanto por tu nerviosa complicidad, fue en una sonrisa que al mínimo detalle dejaba ver la inocencia de una mujer con ganas de vivir. Y después, después tu mirada. Qué tan noche pudo ser en realidad no importaba pues la luz que tus oscuros ojos emanaban era aún más fuerte que la de cualquier astro que con propia luz se iluminara. Cruzaste conmigo tu mirada sólo para descubrir secretamente que para entonces ya me amabas. Entonces descubrí tu cuerpo. Escultura que se tiende horizontal sobre mis sueños, tan desnudo como musa, tan deseado como el pecado que castigamos, tan seductor que sonrojas al más fino de los amantes, tan tuyo y en aquel instante tan mío que no perdí el instante de tocarlo con mis besos y guardarlo en mi pensamiento. Al momento, hacer el amor se volvió en demanda una tarea tan amena como cotidiana. Y la pasión y...

fugaz

El viento trajo consigo el perfume que descansaba en tu cuello, mi olfato lo recibió con una dulce sensación de frescura y lo transformó en un suspiro,  nuestros ojos se cruzaron en una mirada que se interrumpía por fugaces parpadeos. Tus dedos se encontraron con los míos en una inquebrantable cadena y me jalaste hacía ti para unir tu aliento a mis labios desesperados por romper la sequía con el color de tu lápiz labial. Así lo hiciste; cuando el suave toque de tu boca me invadió, un nervioso derrame de emoción cruzó por todas mis venas haciendo que el corazón me latiera mas rápido que si hubiera corrido un maratón, al instante un impulsivo abrazo te acercó a mi pecho y me permitió sentirte, cerquita, tan cerquita que sentí tu pulso igualmente ansioso y tu palpitar también acelerado. Rompimos el beso para sonreírnos, nos miramos sabiendo que nos volveríamos a encontrar pronto; una voz en segundo plano mencionó tu nombre, señal de que tenías que retirarte, y con la última mu...

Hacia adelante.

Te hablé con el cuerpo, te canté con la piel, me entregué a tu cielo y a tus engañosos besos sabor miel. Te viví con el alma, te amé con la vida, me diste la espalda y te fuiste sin despedida. Te fuiste como el viento en busca de un corazón ajeno. ¿Pero sabes? No es odio lo que siento, ni rencor hacia tus sentimientos. Decidiste escapar de alguien que te sabía amar, no me importa donde estes, no me importa con quién estes, nunca otros labios te dejarán tan marcado el sabor que en ti impregne. Nunca otro cuerpo te mostrará las estrellas, ni te cantará en luna llena como este cuerpo lo sabía hacer. No me importa donde estes, no me importa con quién estes, soy feliz sin tu falsedad y se que alguien más me valorará. Me dejaste, sí, pero ni siquiera me importa el porqué.