No te pedí que llegaras, no te pedí que te quedaras, pero lo hiciste. Y ahora tu encanto es mi placer diario, tu sonrisa es mi delirio cotidiano, tu mirada es mi motivo, toda tu presencia es un sueño cumplido
En un suspiro descubriré tu cuerpo. Y aunque el deseo me ruegue recorrerlo, toda una vida tendré para conocerlo.