No entiendo, le dicen pecado, ¿pero cómo ha de serlo si se disfruta tanto? Es el aroma en tu cuerpo, lo respiro, lo saboreo, ¿será acaso porque he tocado tus senos? a mí no me parece que estés en desacuerdo. Y es que entiendo que el tocarte y con mis besos provocarte, se produce alguna fórmula que de manera natural me hace desearte, pues te visto estremecer al compás de mis caricias, y te he visto sonreír como cuando comes golosinas, entonces no lo llamaría un pecado, aunque por ley divina sea algo condenado. Si tu piel se eriza con mi aliento es bien sabido que es por un excitante sentimiento, y al ritmo de un respiro en el baile de los desnudos, el pecado se esfuma entre los cuerpos de pasión moribundos. No hay pecado entonces en el acto, de tomarte, de besarte y recorrerte con el tacto, de quitarte la ropa y sentir el fuego que en tu cuerpo se provoca, porque entiendo que el pecado es algo malo y lo malo es condenable, que si así fuera ardería en el mismo infierno...