El frío se cuela por las rendijas del aluminio, el cristal
se empaña de a poquito; metidos en la cama bajo una sábana polar y un edredón
gigante no hay nada mejor que abrazarte para calmar la tempestad, el problema
es que al abrazarte comienza la otra tempestad aunque en realidad ese no es un
problema.
Comentarios
Besos.
Lunna.
Susy