Ir al contenido principal

Atreverse

Hoy te miro y te miro, con tus labios ardiendo y tu boca sedienta que pide un beso que quizá pueda ser en aquel verde prado, en la cafetería o la tienda de helados, si, quizá pueda ser pero te miro otra vez con tu cabello enredado y tus ojos volando que ni siquiera me ven, entonces pienso que no me harás caso y que nada pueda ser, pero un beso robado si me acerco a tu lado aunque tú no me mires y no sepas quién soy, te diré mi nombre y tal vez sonrías o tal vez no, aunque mi atrevimiento está por los suelos y mis pies pegados a el que no puedo ni moverlos por los nervios que siento y es que te miro y te miro pero nada que me atrevo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Así fue ...

Así fue como conocí… Tus labios. Fue un suspiro que se alejó de tu cuerpo para acercarse a mi oído, que provocó un beso robado que ni lo fue tanto por tu nerviosa complicidad, fue en una sonrisa que al mínimo detalle dejaba ver la inocencia de una mujer con ganas de vivir. Y después, después tu mirada. Qué tan noche pudo ser en realidad no importaba pues la luz que tus oscuros ojos emanaban era aún más fuerte que la de cualquier astro que con propia luz se iluminara. Cruzaste conmigo tu mirada sólo para descubrir secretamente que para entonces ya me amabas. Entonces descubrí tu cuerpo. Escultura que se tiende horizontal sobre mis sueños, tan desnudo como musa, tan deseado como el pecado que castigamos, tan seductor que sonrojas al más fino de los amantes, tan tuyo y en aquel instante tan mío que no perdí el instante de tocarlo con mis besos y guardarlo en mi pensamiento. Al momento, hacer el amor se volvió en demanda una tarea tan amena como cotidiana. Y la pasión y...

Pregunta...

Te quiero vs Te amo Escena: El día fue pesado en la oficina, un dolor de espalda me tiene al borde de la cama, decido ducharme mientras escucho el sonido que haces con la cuchara al ponerle azúcar al café. Subes a la habitación con dos tazas humeantes, te recuestas a mi lado y me dejas recargarme en tu pecho mientras conversamos los asuntos del día y consumimos el café. Me lavo los dientes y me envuelvo entre las sabanas al tiempo que te acercas, me regalas un dulce beso y me dices: Opción 1: Que descanses amor, te quiero mucho. Opción 2: Que descanses amor, te amo. No es cuestionario de opciones múltiples, pero díganme algo, ¿Se siente la diferencia?

IX

Bajaré por la cascada de tu cabello hacia el remolino que se forma en el ombligo de tu cuerpo, descenderé un poco más y el oasis de tu deseo encontraré, nadaré entre el mar de tu placer y en la inmensidad de tus sentimientos naufragaré.