Hoy te miro y te miro, con tus labios ardiendo y tu boca sedienta que pide un beso que quizá pueda ser en aquel verde prado, en la cafetería o la tienda de helados, si, quizá pueda ser pero te miro otra vez con tu cabello enredado y tus ojos volando que ni siquiera me ven, entonces pienso que no me harás caso y que nada pueda ser, pero un beso robado si me acerco a tu lado aunque tú no me mires y no sepas quién soy, te diré mi nombre y tal vez sonrías o tal vez no, aunque mi atrevimiento está por los suelos y mis pies pegados a el que no puedo ni moverlos por los nervios que siento y es que te miro y te miro pero nada que me atrevo.
El viento trajo consigo el perfume que descansaba en tu cuello, mi olfato lo recibió con una dulce sensación de frescura y lo transformó en un suspiro, nuestros ojos se cruzaron en una mirada que se interrumpía por fugaces parpadeos. Tus dedos se encontraron con los míos en una inquebrantable cadena y me jalaste hacía ti para unir tu aliento a mis labios desesperados por romper la sequía con el color de tu lápiz labial. Así lo hiciste; cuando el suave toque de tu boca me invadió, un nervioso derrame de emoción cruzó por todas mis venas haciendo que el corazón me latiera mas rápido que si hubiera corrido un maratón, al instante un impulsivo abrazo te acercó a mi pecho y me permitió sentirte, cerquita, tan cerquita que sentí tu pulso igualmente ansioso y tu palpitar también acelerado. Rompimos el beso para sonreírnos, nos miramos sabiendo que nos volveríamos a encontrar pronto; una voz en segundo plano mencionó tu nombre, señal de que tenías que retirarte, y con la última mu...
Comentarios