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Inquietud

Tus manos como las mías, 
demencial su movimiento a través de los cuerpos,
casi delirante, 
emprendiendo un camino cuyo fin,
un orgasmo simultáneo
de suspiros en tu oído, de arrebatos en mi espalda.
La mente yace nublada,
evaporación de ideas al calor de besos derretidos,
que opacan su pensamiento y se vuelve instinto 
con dedicatoria a tus labios y tus senos,
a mi barba que los raspa, 
a tus uñas que se quedan marcadas,
a tu cabello enredado, inquieto
y un par de labios desatados,
los tuyos como los míos en batalla por ganar 
una sección en tu piel
y un infinito de besos compartidos.

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