Ir al contenido principal

Frío

El frío diciembre terminará pronto, el viejo año atestiguó los besos que te di, día y noche, tarde y madrugada; todos aquellos minutos en que extendí mi brazo para que te tomarás de él mientras caminábamos con alguna conversación entre los labios; todas aquellas horas que pasamos juntos en la cama, viendo el televisor, compartiendo algún gusto, desparramando migajas de pan o manchando de refresco las sábanas porque la torpeza lo derramó, el viejo año lo atestiguó; así como las muchas veces en que nos despojamos de la ropa para terminar con el frío de la noche, el frío de las palabras, el frío del pensamiento cotidiano, aquel del trabajo, aquel de los pagos, aquel frío sea cual fuera su presentación que de ninguna manera detenía el encanto de besar tu cuerpo, de erizar tus vellos, de enredarme en tus pestañas y perderme en el orgasmo de tu mirada, jamás el frío fue tanto para detenernos de estar juntos una que otra madrugada.

Y así, el frío diciembre junto con su año viejo concluyen, entre lágrimas y risas, entre abrazos y enojos, entre todo aquello que nos hace la pareja imperfectamente perfecta que divaga entre diferencias que son parte de ti y de mí, que son vulnerables, quebrantables, que por momentos se entrometen en nuestro diario sonreír y que bueno que lo hacen pues la enseñanza que dejan es lo que cuenta, pues así, aprendiendo es como volvemos a sonreír.


Así sea viejo año con tu frío diciembre, ¡vete ya! Que me dejas con el sabor de su perfume y el dulce tacto de sus ojos que cuando me miran de esa manera ya no hay frío, ya no hay viejo diciembre, simplemente un deslumbrante comenzar. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Así fue ...

Así fue como conocí… Tus labios. Fue un suspiro que se alejó de tu cuerpo para acercarse a mi oído, que provocó un beso robado que ni lo fue tanto por tu nerviosa complicidad, fue en una sonrisa que al mínimo detalle dejaba ver la inocencia de una mujer con ganas de vivir. Y después, después tu mirada. Qué tan noche pudo ser en realidad no importaba pues la luz que tus oscuros ojos emanaban era aún más fuerte que la de cualquier astro que con propia luz se iluminara. Cruzaste conmigo tu mirada sólo para descubrir secretamente que para entonces ya me amabas. Entonces descubrí tu cuerpo. Escultura que se tiende horizontal sobre mis sueños, tan desnudo como musa, tan deseado como el pecado que castigamos, tan seductor que sonrojas al más fino de los amantes, tan tuyo y en aquel instante tan mío que no perdí el instante de tocarlo con mis besos y guardarlo en mi pensamiento. Al momento, hacer el amor se volvió en demanda una tarea tan amena como cotidiana. Y la pasión y...

Pregunta...

Te quiero vs Te amo Escena: El día fue pesado en la oficina, un dolor de espalda me tiene al borde de la cama, decido ducharme mientras escucho el sonido que haces con la cuchara al ponerle azúcar al café. Subes a la habitación con dos tazas humeantes, te recuestas a mi lado y me dejas recargarme en tu pecho mientras conversamos los asuntos del día y consumimos el café. Me lavo los dientes y me envuelvo entre las sabanas al tiempo que te acercas, me regalas un dulce beso y me dices: Opción 1: Que descanses amor, te quiero mucho. Opción 2: Que descanses amor, te amo. No es cuestionario de opciones múltiples, pero díganme algo, ¿Se siente la diferencia?

IX

Bajaré por la cascada de tu cabello hacia el remolino que se forma en el ombligo de tu cuerpo, descenderé un poco más y el oasis de tu deseo encontraré, nadaré entre el mar de tu placer y en la inmensidad de tus sentimientos naufragaré.