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¿Quién te crees tú, para meterte de tal manera en mis pensamientos?

Con esos labios rosados que saben a miel y cerezas, a trigo y avena, azúcar y café.

Con ese largo cabello que se siente como agua y pétalos, como plumas y pastizal, que huele a mango y cacao, a tierra mojada y fresas de temporada.

Con ese color de piel que llena mis ojos, tan suave canela, tan rosa a la luz, tan vivo en la oscuridad.

Con esas manos suaves que acarician y maltratan la piel ajena para demostrar cariño, pasión y deseo.

Con esas palabras que suspiras en mi oído, que dejas plasmadas en el móvil, en una pantalla, en una carta; tú y tus maneras de seducirme, de enamorarme, de apasionarme. 

Tú que me robas una sonrisa, que hurtes mis deseos; tú y tú que de blanco y rojo, de morado o negro, de café o amarillo siempre encuentras la manera de llenarme de color.

¿Quién te crees tú?

Sí, tú…

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