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La misma luna

Y ahí él, bajo la misma luna pensando en esa piel canela que perfuma sus venas y droga sus pensamientos, deformando sus instintos con la necesidad de ir a su encuentro y tener su cuerpo hasta rendirse entre sus piernas. Cuenta la luna que él recorría su espalda como si nunca la hubiera explorado y que ahí donde las velas atestiguaban el encuentro, la tomaba sin piedad entre sus implacables manos, entre sus incontrolables besos, sólo para raspar sus senos con la barba, para lamer sus piernas con el veneno de sus besos, para saciar su hambre de deseo. 

Comentarios

SusyBlog ha dicho que…
La Luna es una de mis cosas favoritas en este universo.... saludos
Mariela García ha dicho que…
"saciar su hambre de deseo" me encantó! Saluditos!
Mi nombre es Mucha ha dicho que…
Me ha encantado leerte El formato de tu blog es delicioso

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