Ir al contenido principal

¡Ay Dios!



La niña estaba sobre mí, desnuda, inquieta...

Te invito a leer el resto de mi post en Desmenuzadores, el tema a tratar es : Religión, sólo da clic en cualquiera de los links. Si te gusta lo que escribí puedes dejar un voto. Muchas gracias.



Comentarios

PashmiNa ha dicho que…
aaay admito que no me guta mucho leer sobre religion y filosofía porque es un mundo infinito que nunca se va a terminar de descubrir y eso me desespera... en fin, te pasaré a leer de todas formas!!

XD

Saludoooos!!

xD
Apolline ha dicho que…
:o bueno entonces ire a leer

besos :)
 Mayte ha dicho que…
Allá voy...
biko.
Mina ha dicho que…
Bueno, fuí y te leí, por supuesto que mi voto para ti, vaya momento, y que jugadas de la vida...

Excelente..

Besitos
"Gloria Yver Cambranis" ha dicho que…
Ya voté por ti OBVIAMENTE
y como te puse por ahí jajajajajajajajajaja
Me has dado una risa. No te conocía ese sentido del humor ja aunque realmente no te conozco jajajaja.
En fin un texto muy pícaro.
Abrazos

GloW
"Gloria Yver Cambranis" ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
xhabyra ha dicho que…
y estaba sudando????
verso y palabra ha dicho que…
uy pues iremos a leer allí

un abrazo
MIN... ha dicho que…
ya me picó la curiosidad.. iré de chismosa a ver que encuentro..
Sarynha ha dicho que…
jaja, tengo una amiga que también ha publicado en esa página, pero esque a mi la religión... nonono.xD
Hey! me hiciste reir muchísimo y eso se agradece profundamente. ¡Me encantó el toque cómico con el que cerraste la entrada!

Ah! y, por supuesto, ¡cuenta con mi voto!


Un beso,

Entradas populares de este blog

fugaz

El viento trajo consigo el perfume que descansaba en tu cuello, mi olfato lo recibió con una dulce sensación de frescura y lo transformó en un suspiro,  nuestros ojos se cruzaron en una mirada que se interrumpía por fugaces parpadeos. Tus dedos se encontraron con los míos en una inquebrantable cadena y me jalaste hacía ti para unir tu aliento a mis labios desesperados por romper la sequía con el color de tu lápiz labial. Así lo hiciste; cuando el suave toque de tu boca me invadió, un nervioso derrame de emoción cruzó por todas mis venas haciendo que el corazón me latiera mas rápido que si hubiera corrido un maratón, al instante un impulsivo abrazo te acercó a mi pecho y me permitió sentirte, cerquita, tan cerquita que sentí tu pulso igualmente ansioso y tu palpitar también acelerado. Rompimos el beso para sonreírnos, nos miramos sabiendo que nos volveríamos a encontrar pronto; una voz en segundo plano mencionó tu nombre, señal de que tenías que retirarte, y con la última mu...

Así fue ...

Así fue como conocí… Tus labios. Fue un suspiro que se alejó de tu cuerpo para acercarse a mi oído, que provocó un beso robado que ni lo fue tanto por tu nerviosa complicidad, fue en una sonrisa que al mínimo detalle dejaba ver la inocencia de una mujer con ganas de vivir. Y después, después tu mirada. Qué tan noche pudo ser en realidad no importaba pues la luz que tus oscuros ojos emanaban era aún más fuerte que la de cualquier astro que con propia luz se iluminara. Cruzaste conmigo tu mirada sólo para descubrir secretamente que para entonces ya me amabas. Entonces descubrí tu cuerpo. Escultura que se tiende horizontal sobre mis sueños, tan desnudo como musa, tan deseado como el pecado que castigamos, tan seductor que sonrojas al más fino de los amantes, tan tuyo y en aquel instante tan mío que no perdí el instante de tocarlo con mis besos y guardarlo en mi pensamiento. Al momento, hacer el amor se volvió en demanda una tarea tan amena como cotidiana. Y la pasión y...

Espalda

Aquí, bajo tu cuello, donde termina el largo de tu cabello, aquí comienza la planicie que he devorado con la mirada, en su curva pronunciada, he dejado varios secretos que mis labios le han contado, y se guardan entre sus diminutos vellos esperando ser descubiertos y tal vez contados. Es tu espalda un delirio, un desnudo para un óleo, una estrofa de canción o un verso de un poema. Que curioso ese lunar, justo a la altura de tu costilla derecha, es el más grande y distinguido, tienes uno más, bajo el hombro izquierdo, otro pequeño que se alinea a tu columna y una mancha en tu piel que se asoma para darle un toque especial al color que ahí predomina. Fuera el sujetador, sus líneas se quedan marcadas, señal de que esa prenda estuvo contigo todo el día. Libre al fin, mi vista se llena de su esplendor, su fuerza ha mermado y requiere un descanso, quizá las caricias de mis manos que impacientes están de acercarse y hacerte sentir una mujer consentida, que se merece lo mejor al final del d...